Psicóloga online para trabajar el estrés
¿Sientes que llevas demasiado tiempo funcionando en piloto automático?
Trabajo, responsabilidades, familia, relaciones, obligaciones… Quizá estás acostumbrada a poder con todo, pero últimamente notas que estás agotada, irritable o que cualquier cosa pequeña te supera.
El estrés sostenido puede terminar afectando a nuestro cuerpo, nuestro estado de ánimo, nuestras relaciones y nuestra capacidad para disfrutar.
¿Qué es el estrés?
El estrés es una respuesta natural que aparece cuando sentimos que las demandas de una situación superan, o pueden superar, los recursos que tenemos para afrontarla. En determinados momentos puede ayudarnos a activarnos y responder ante situaciones que requieren nuestra atención, pero cuando se mantiene durante demasiado tiempo puede terminar afectando a nuestro bienestar.
No siempre es fácil darse cuenta de que estamos viviendo un nivel de estrés elevado. A veces nos acostumbramos a funcionar con prisas, a tener siempre algo pendiente o a sentir que tenemos que poder con todo. Poco a poco, esta sensación puede convertirse en una forma habitual de vivir el día a día.
El estrés sostenido puede afectar a la forma en la que pensamos, sentimos y nos relacionamos, además de dificultar el descanso y hacer que nos resulte más difícil disfrutar de nuestro tiempo libre.
También puede estar relacionado con la autoexigencia, la dificultad para poner límites, la necesidad de tener todo bajo control o la sensación de que parar significa estar perdiendo el tiempo.
Si sientes que llevas demasiado tiempo en tensión, que te cuesta desconectar o que tienes la sensación de no llegar a todo, la terapia puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo y a desarrollar nuevas formas de afrontar tu día a día.
¿Cómo puede manifestarse el estrés?
El estrés no se manifiesta igual en todas las personas. A veces aparece principalmente como cansancio o dificultad para descansar, mientras que en otras puede sentirse como una necesidad constante de hacer cosas, irritabilidad o sensación de no llegar a todo.
Algunas de las situaciones en las que puede manifestarse son:
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Te cuesta desconectar incluso cuando tienes tiempo libre.
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Estás constantemente pensando en todo lo que tienes pendiente.
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Te sientes cansada prácticamente todo el tiempo.
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Estás más irritable o tienes menos paciencia.
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Te cuesta concentrarte.
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Sientes que siempre tienes que estar haciendo algo.
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Tienes dificultades para descansar o dormir.
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Te cuesta decir que no y acabas asumiendo demasiado.
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Sientes que si tú no te encargas de todo, las cosas no salen bien.
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Ya no disfrutas de cosas que antes te ayudaban a desconectar.
No es necesario experimentar todas estas situaciones. Si algunas forman parte de tu día a día y sientes que están afectando a tu bienestar, tus relaciones o tu capacidad para disfrutar, puede ser un buen momento para pedir ayuda.
¿Cómo podemos trabajar el estrés en terapia?
Cada proceso terapéutico es diferente. Por eso, el primer paso será comprender qué está generando y manteniendo tu nivel de estrés y cómo está afectando actualmente a tu día a día.
Durante la terapia podremos explorar los factores que pueden estar contribuyendo al malestar, como la autoexigencia, la dificultad para poner límites, la necesidad de tener todo bajo control o la sensación de que siempre tienes que estar haciendo algo.
También trabajaremos la forma en la que estás afrontando tus responsabilidades y las situaciones que generan tensión. El objetivo no es simplemente intentar hacer más cosas en menos tiempo, sino aprender a relacionarte de una manera diferente con las exigencias del día a día.
Podremos trabajar, entre otras cosas:
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La dificultad para desconectar y descansar.
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La gestión de las responsabilidades y las prioridades.
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La autoexigencia y la necesidad de hacerlo todo bien.
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La dificultad para poner límites y decir que no.
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Los pensamientos que mantienen la sensación de urgencia.
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La necesidad de tener determinadas situaciones bajo control.
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La relación que tienes con el descanso y el tiempo libre.
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La capacidad para identificar tus propias necesidades.
Aprender a parar también es una habilidad. El proceso se adapta a tus circunstancias, tus objetivos y aquello que necesites trabajar, buscando que puedas afrontar tu día a día con mayor equilibrio y bienestar.
¿Cómo son las sesiones?
Las sesiones de terapia psicológica online se realizan por videollamada, desde un espacio en el que puedas sentirte cómodo y tranquilo. Cada sesión tiene una duración aproximada de 50 minutos y está planteada como un espacio de escucha, comprensión y trabajo psicológico adaptado a lo que estás viviendo.
El primer contacto es gratuito y tiene una duración aproximada de 20 minutos por teléfono. Es un espacio inicial para que puedas contarme brevemente qué estás viviendo, resolver las dudas que tengas y conocer cómo podría ser el proceso terapéutico. Esta primera valoración nos permite conocernos y valorar conjuntamente si la terapia puede ser adecuada para ti.
Si decidimos comenzar un proceso terapéutico, las siguientes sesiones se realizan por videollamada y tienen una duración aproximada de 50 minutos. Durante ellas podremos trabajar aquellas situaciones, pensamientos, emociones o dificultades que actualmente están afectando a tu bienestar.
El objetivo no es simplemente hablar de lo que ocurre, sino ir comprendiendo qué hay detrás de aquello que te sucede y trabajar progresivamente en nuevas formas de afrontar las situaciones que te generan malestar.
El proceso se adapta a cada persona, por lo que no existe una duración o una frecuencia igual para todos. Iremos definiendo los objetivos y el ritmo de trabajo en función de tus necesidades y de la evolución del proceso terapéutico.
Si nunca has hecho terapia, no tienes que saber de antemano qué contar o cómo empezar. La primera valoración también es un espacio para conocernos y para que puedas dar el primer paso con tranquilidad y sin compromiso.
¿Te gustaría empezar a trabajar en ello?
Pedir ayuda no significa que tengas que encontrarte en una situación límite ni que tengas que tener claro exactamente qué te ocurre. A veces simplemente notas que llevas demasiado tiempo con la sensación de no llegar a todo, que te cuesta desconectar o que estás viviendo con un nivel de exigencia que empieza a agotarte.
Si sientes que el estrés, el cansancio o la dificultad para desconectar están afectando a tu día a día, tus relaciones o la forma en la que te sientes, la terapia puede ofrecerte un espacio para detenerte, comprender mejor lo que está ocurriendo y empezar a trabajar en ello.
Puedes solicitar una primera valoración gratuita de 20 minutos por teléfono. En este primer contacto podrás contarme brevemente qué estás viviendo, resolver las dudas que tengas y conocer cómo puedo acompañarte. Es una primera toma de contacto, sin compromiso y respetando siempre tu ritmo.
No necesitas tener claro qué decir ni saber exactamente qué necesitas trabajar. Simplemente puedes contarme qué te está preocupando o qué te ha llevado a plantearte empezar terapia, y a partir de ahí veremos juntos cómo puedo ayudarte.
Da el primer paso hacia tu bienestar emocional.

