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Psicóloga online para trabajar la gestión emocional

¿Sientes tus emociones con mucha intensidad y no sabes qué hacer con ellas?

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¿Te cuesta controlar la rabia, gestionar la tristeza, manejar la frustración o dejar de darle vueltas a lo que ha ocurrido?

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Gestionar las emociones no significa dejar de sentirlas. Significa aprender a reconocerlas, comprenderlas y responder a ellas de una manera que te ayude en lugar de perjudicarte.

¿Qué es la gestión emocional?

Las emociones forman parte de nuestra experiencia y cumplen una función. Nos aportan información sobre lo que ocurre a nuestro alrededor y sobre nuestras propias necesidades. Sin embargo, en determinadas situaciones puede resultar difícil comprenderlas o saber cómo responder ante ellas.

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Gestionar las emociones no consiste en controlarlas o evitar sentirlas, sino en aprender a reconocer lo que estamos experimentando, comprender qué puede estar detrás y encontrar formas de responder que sean más útiles para nosotros.

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A veces podemos reaccionar impulsivamente cuando sentimos rabia, bloquear determinadas emociones, intentar evitar la tristeza o quedarnos atrapados durante horas en nuestros pensamientos. También puede ocurrir que nos cueste expresar lo que necesitamos o poner límites por miedo a generar un conflicto.

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Cuando estas dificultades se repiten, pueden terminar afectando a nuestras relaciones, nuestras decisiones y nuestro bienestar emocional.

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La gestión emocional es una habilidad que puede desarrollarse. Aprender a relacionarte de otra manera con lo que sientes puede ayudarte a afrontar las situaciones difíciles con mayor comprensión y flexibilidad.

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Si sientes que tus emociones te desbordan, que reaccionas de una manera que después lamentas o que te cuesta entender lo que te ocurre, la terapia puede ofrecerte un espacio para comprender mejor tus emociones y aprender nuevas formas de afrontarlas.

¿Cómo puede manifestarse una mala gestión emocional?

Las dificultades para gestionar las emociones pueden manifestarse de diferentes maneras y no todas las personas las experimentan igual.

Algunas situaciones en las que puede aparecer son:

  • Reaccionas de una manera que después lamentas.

  • Pasas de estar bien a sentirte completamente desbordada.

  • Te cuesta expresar lo que necesitas.

  • Guardas lo que sientes hasta que finalmente explotas.

  • Te cuesta identificar exactamente qué estás sintiendo.

  • Una situación pequeña puede afectar a tu estado de ánimo durante horas.

  • Te cuesta gestionar la frustración.

  • Te preocupa demasiado lo que otras personas piensan.

  • Te cuesta poner límites sin sentir culpa.

  • Sientes que tus emociones te controlan.

  • Te quedas atrapado en pensamientos sobre situaciones que han ocurrido.

  • Te cuesta recuperarte emocionalmente después de una discusión o situación difícil.

No es necesario que todas estas situaciones estén presentes. Si reconoces algunas de ellas y sientes que están afectando a tu día a día, tus relaciones o la forma en la que te sientes contigo misma, puede ser un buen momento para pedir ayuda.

¿Cómo podemos trabajar una mala gestión emocional en terapia?

Cada proceso terapéutico es diferente. Por eso, el primer paso será comprender cómo estás viviendo tus emociones y qué ocurre cuando aparecen determinadas situaciones.

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Durante la terapia podremos explorar qué emociones aparecen, qué pensamientos las acompañan y cómo sueles responder ante ellas. También podremos identificar algunos patrones que pueden estar manteniendo el malestar, como la evitación, la impulsividad, la dificultad para poner límites o la tendencia a guardar lo que sientes hasta que terminas desbordándote.

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Trabajaremos para que puedas comprender mejor lo que sientes y responder de una manera más consciente, sin necesidad de actuar siempre desde el impulso ni intentar evitar determinadas emociones.

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Podremos trabajar, entre otras cosas:

  • La identificación y comprensión de las emociones.

  • La regulación de emociones intensas.

  • La gestión de la rabia, la tristeza y la frustración.

  • La dificultad para expresar lo que necesitas.

  • La comunicación y la puesta de límites.

  • La relación con los pensamientos que aparecen ante determinadas emociones.

  • La impulsividad y las reacciones que después lamentas.

  • La tolerancia de situaciones que generan malestar.

  • La capacidad para atender tus propias necesidades.

El objetivo no es conseguir que estés bien todo el tiempo ni eliminar las emociones desagradables. Se trata de aprender a relacionarte con ellas de una forma más flexible y saludable.

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El proceso se adapta a tus circunstancias, tus objetivos y aquello que necesites trabajar. No tienes que llegar a terapia sabiendo exactamente qué te ocurre: podemos ir comprendiéndolo juntos durante el proceso.

¿Cómo son las sesiones?

Las sesiones de terapia psicológica online se realizan por videollamada, desde un espacio en el que puedas sentirte cómodo y tranquilo. Cada sesión tiene una duración aproximada de 50 minutos y está planteada como un espacio de escucha, comprensión y trabajo psicológico adaptado a lo que estás viviendo.

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El primer contacto es gratuito y tiene una duración aproximada de 20 minutos por teléfono. Es un espacio inicial para que puedas contarme brevemente qué estás viviendo, resolver las dudas que tengas y conocer cómo podría ser el proceso terapéutico. Esta primera valoración nos permite conocernos y valorar conjuntamente si la terapia puede ser adecuada para ti.

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Si decidimos comenzar un proceso terapéutico, las siguientes sesiones se realizan por videollamada y tienen una duración aproximada de 50 minutos. Durante ellas podremos trabajar aquellas situaciones, pensamientos, emociones o dificultades que actualmente están afectando a tu bienestar.

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El objetivo no es simplemente hablar de lo que ocurre, sino ir comprendiendo qué hay detrás de aquello que te sucede y trabajar progresivamente en nuevas formas de afrontar las situaciones que te generan malestar.

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El proceso se adapta a cada persona, por lo que no existe una duración o una frecuencia igual para todos. Iremos definiendo los objetivos y el ritmo de trabajo en función de tus necesidades y de la evolución del proceso terapéutico.

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Si nunca has hecho terapia, no tienes que saber de antemano qué contar o cómo empezar. La primera valoración también es un espacio para conocernos y para que puedas dar el primer paso con tranquilidad y sin compromiso.

¿Te gustaría empezar a trabajar en ello?

Pedir ayuda no significa que tengas que encontrarte en una situación límite ni que tengas que tener claro exactamente qué te ocurre. A veces simplemente notas que tus emociones te están desbordando, que determinadas reacciones se repiten o que te gustaría aprender a afrontar algunas situaciones de una manera diferente.

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Si sientes que la dificultad para gestionar tus emociones, la impulsividad o el malestar emocional están afectando a tu día a día, tus relaciones o la forma en la que te sientes contigo mismo, la terapia puede ofrecerte un espacio para comprender mejor lo que está ocurriendo y empezar a trabajar en ello.

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Puedes solicitar una primera valoración gratuita de 20 minutos por teléfono. En este primer contacto podrás contarme brevemente qué estás viviendo, resolver las dudas que tengas y conocer cómo puedo acompañarte. Es una primera toma de contacto, sin compromiso y respetando siempre tu ritmo.

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No necesitas tener claro qué decir ni saber exactamente qué necesitas trabajar. Simplemente puedes contarme qué te está preocupando o qué situaciones te están resultando difíciles, y a partir de ahí veremos juntos cómo puedo ayudarte.

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No se trata de dejar de sentir, sino de aprender a relacionarte de otra manera con lo que sientes.

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Da el primer paso hacia tu bienestar emocional.

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